
Plátano oriental, alergias y cambio climático: ¿Qué tan bueno es este árbol para Santiago?
Con la llegada de la primavera también aparecen las alergias y el plátano oriental vuelve a estar en el centro de la discusión. Pero, más allá de sus efectos sobre las personas, ¿es una buena especie para Santiago frente al cambio climático?
Una investigación de Cynnamon Dobbs, doctora en Ecología y académica del Centro de Estudios Territoriales de la Universidad de los Andes (Uandes) analizó 190 árboles de Providencia y Vitacura estudiando el comportamiento de cinco especies: quillay, pimiento, plátano oriental, cedro y liquidámbar.
El estudio reveló que el aumento de las temperaturas afectó el crecimiento de varias especies. En especial, el plátano oriental presentó un crecimiento afectado de manera negativa por la compactación del suelo y se encuentra entre las especies más sensibles a las variaciones climáticas de largo plazo.
Sin embargo, Dobbs advierte que esto no significa que deba descartarse, “por temas de alergia no tiene buena prensa, pero sigue siendo un árbol súper bueno para la ciudad. Necesita riego al principio, pero después funciona bien en una ciudad como Santiago”.
Además, las especies exóticas -entre ellas el plátano oriental- responden a las precipitaciones del año anterior. “Si el año anterior llovió poco sé que en verano tendré que suplementarle mayor riego ese año, aunque el año en curso sea lluvioso”, explica.
El pimiento resistió mejor, pero con limitaciones
El pimiento, en tanto, fue la única de las cinco especies que mantuvo una tendencia positiva de crecimiento durante los últimos años analizados, pese a condiciones climáticas extremas. Para la académica de la Uandes, su tamaño y desarrollo lo hacen más apropiado para parques, rotondas o espacios de autopista que para calles.
La investigación también dio cuenta que las especies nativas no crecieron significativamente mejor que las exóticas. Para la especialista, la clave está en diversificar el arbolado urbano, “el mensaje es que ocupemos las nativas, pero no una sola especie. Tratemos de diversificar lo que ponemos en la ciudad”.
Los resultados refuerzan además la importancia del riego y manejo de las áreas verdes frente al cambio climático, especialmente considerando que la falta de agua puede afectar el crecimiento de los árboles al año siguiente.



