
Recuperando las comidas ancestrales de la Región de Atacama
Durante los días 18 y 19 de diciembre se realizó en Caldera, el proyecto “Saberes que Alimentan: Cocina Patrimonial de los Pueblos Originarios de Atacama”, el cual conserva y promueve junto a sus cultores, la cocina ancestral de los pueblos originarios de Atacama. El proyecto fue realizado por la Corporación Pro Patrimonio, Cultura y Turismo de Atacama, a través del Fondo de Fortalecimiento para Organizaciones Patrimoniales 2025, del Ministerio de las Culturas, Artes y el Patrimonio, el evento fue realizado en el Centro Gastronómico Ckamur de la comuna de Caldera, reuniendo representantes de los pueblos originarios Collas, Diaguitas y Changos, además de personas con un gran conocimiento en la gastronomía ancestral, cultures de la cocina e historiadores de Caldera.
Andrea Arancibia, responsable del proyecto Sabores que Alimentan comentó que: «El objetivo de este proyecto es el rescate de los saberes culinarios de nuestros pueblos originarios para preservarlos y mantenerlos vivos en la comunidad atacameña. En esta ocasión realizamos un encuentro-taller donde se conjugan distintos elementos relacionados a la gastronomía de los pueblos originarios y también de personas interesadas en la gastronomía desde distintos ámbitos ligados al territorio. Uno de los objetivos fue realizar un rescate, por un lado, de memorias, a través de gente mayor, que tenía conocimientos de preparaciones, de productos que son identitarios de esta región de Atacama, además con el apoyo de una antropóloga y de una destacada cocinera, ambas con experiencia en la investigación de los productos y gastronomía de Atacama, se lograron desarrollar y compartir distintas recetas, generando un vínculo entre comunidades de Diaguitas, Collas y Changa, donde pudimos identificar productos naturales que son comunes, otros desconocidos, recetas que se han mantenido por generaciones, y una serie de secretos que van desde las abuelas, las tías, y no solo de mujeres, sino que también de hombres interesados en la cocina y eso ha sido muy enriquecedor ñra el proyecto. También estamos generando una red que permita que los participantes puedan comercializar sus productos a través de un recetarios abierto a la comunidad con distintas productos que no están tan consumidos comúnmente por los atacameños, como el alga, por ejemplo, ya que en esta ocasión hubieron varias preparaciones en base a este maravilloso producto que encontramos en nuestra costa, que no solo tiene usos en la gastronomía, sino también en la medicina y con esto vimos que hay un potencial gastronómico, sobre todo en Caldera, que es donde se realizó el taller, que tiene una cantidad innumerable de peces y de mariscos que nos distingue de otros lugares y que debemos cuidar » .
La región de Atacama es privilegiada y la independencia alimentaria se tiene que fomentar, y la sustentabilidad de la gastronomía también, porque muchas veces las familias van olvidando las tradiciones culinarias, y mediante el encuentro-taller justamente se buscó dar a conocer recetas ancestrales, como por ejemplo la presentación el pescador artesanal conocido como “Merele”, un taltalino, radicado en Caldera, un chango de tomo y lomo, quién dio a conocer diversos productos que se hacen y platos a partir del congrio, por ejemplo, algo que no es muy conocido, como es el paté de hígado del congrio un verdadero manjar, y que muy pocas personas no lo han probado y esos son secretos, que quedan solo en el ámbito familiar o de una comunidad como la Changa, y que hoy día se están difundiendo y compartiendo con otras comunidades, y que enriquecen el acervo gastronómico de esta región y de esta comuna.
Los talleres estuvieron a cargo de la antropóloga, Javiera Palacios, la chef atacameña, Gabriela Torres, y el coordinador del proyecto Rodrigo Terreros, quienes realizaron conversatorios, exposiciones visuales, exhibiciones de documentales y variadas preparaciones de recetas de personas de pueblos originarios de la región de Atacama, rescatando los productos naturales, pero con un enfoque adaptado a los tiempos. Los talleres tuvieron el propósito de promover el consumo de alimentos saludables que forman muchos parte de la dieta de los pueblos originarios, generando un recetario que les permita difundir y comercializar sus preparaciones. El equipo de trabajo elaboró un listado de productos que considera elaboraciones que se caracterizan por sus innumerables beneficios para la salud, entre ellos el cochayuyo, algas, chundro, quinoa, lapa, loco, cabrito, cordero, congrio y otros pescados de roca, cocinados en distintas preparaciones que han conformado la dieta alimenticia de los pueblos originarios.



